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Categoria: Cambio

Mindfulness para niños

Si hablamos de Mindfulness como un estado de conciencia y de estar presentes en el aquí y ahora, necesariamente hablamos de niños. Los niños descubren el mundo a través de su curiosidad y así configuran sus pensamientos y aprendizajes. Para hacerlo necesitan estar muy presentes, estar mindfulness.

Mindfulness para niños consigue que el niño esté tranquilo y atento, por lo tanto el niño está relajado. Y esto lo hace de forma consciente, es decir, que toma conciencia de forma natural de lo que de forma innata (inconsciente) ya hace cuando adquiere sus aprendizajes. Estar tranquilo y atento no significa estar quieto. No se trata de no moverse. Se trata de jugar a ver que se mueve en nuestro cuerpo cuando estamos quietos y ponemos atención a nuestra respiración. ¿Que se mueve en cada respiración que hacemos?

—  Hacemos una práctica con nuestro niño mindful.

Podríamos poner la atención de nuestra respiración en la punta de la nariz y pedirle que observe que siente y que se mueve allí cuando respiramos. Que observe las pausas que se provocan en cada respiración, cada vez que cogemos aire y lo soltamos. No hay respuestas correctas o incorrectas, sólo le pedimos que ponga su atención. La respiración sucede por sí misma, sólo tenemos que darnos cuenta de la pausa al final de cada expiración y cada inspiración, y así vemos como cada vez la respiración es más tranquila y nos proporciona más tranquilidad. El suave movimiento de respiración provoca una ralentización de pensamiento y nos regala una sensación agradable: nos sentimos en calma.

Mindfulness aporta calma, gestiona la impulsividad de la cadena pensamiento-acción e invita a enfocar en lo que queremos lograr. De esta manera somos más eficientes y nos agotamos menos, ya que ahorramos movimientos innecesarios. El niño aprende a generar este espacio entre pensamiento y acción de forma natural.

Parar y no hacer nada: El arte de no hacer nada. No siempre se debe hacer, también podemos cerrar los ojos, hacer un stop del HACER y regalarnos un espacio de tiempo para NO HACER. Para conseguirlo podemos sentarnos tranquilos y poner nuestro pensamiento en nuestra atención y observar cómo, cuando estamos quietos, notamos el movimiento de partes de nuestro cuerpo que no somos conscientes de que siempre se mueven, ya que no paran nunca, como los latidos de nuestro corazón.

—   Hacemos una práctica con nuestro niño mindful.

Pongámonos de pie. Ponemos una mano en el pecho y, con los ojos cerrados, notamos los latidos del corazón. ¿Cómo late tu corazón? ¿Qué sientes cuando late tu corazón?

Los sentimientos y la respiración.

La respiración está siempre contigo, se puede aprender mucho de la respiración, de si estás tranquilo o cansado, … contento o enfadado, … triste o aburrido ….

Experimenta como es tu respiración en función de cómo te sientes.

Llevar la respiración del mundo exterior al mundo interior, sólo debemos observar y valorar como es ésta y como nos sentimos. A través de la toma de conciencia de la respiración podemos tomar conciencia de nuestro estado emocional.

—   Hacemos una práctica con nuestro niño mindful.

Ahora estírate y relájate, pon tu atención en ti mismo y tu cuerpo. ¿Qué notas? Cierra los ojos con fuerza y aprieta los dientes, tensa todos los músculos de la cara e inspira. Después deja ir el aire de golpe y relaja toda la cara. ¿Qué notas?

Ahora cierra tus manos, en un puño, inspira y aguanta el aire. Una vez estés bien tenso, notando la fuerza de tus brazos, suelta el aire de golpe y nota la sangre como circula hacia tus manos.

Mindfulness para niños juega con ejercicios como alguno de éstos que os hemos explicado, para conseguir conciencia de pensamiento-cuerpo, para educar al niño con más herramientas para enfocar y resolver situaciones con más calma y claridad.

Mindfulness como herramienta para aprender a meditar antes de actuar. Como herramienta para aprender a pensar.

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