Actitud Honne Tatemae Moiacció

Categoria: Conflictos y problemas

Actitud Honne 本 音 y Actitud Tatemae 建 前

Los códigos de conducta, son “normas” que establecemos a la hora de relacionarnos con los demás. En función del tipo de relación que queremos establecer definimos una u otra manera de hacerlo. El abanico es amplio: Desde una formalidad estricta hasta una espontaneidad genuina.

La forma en que hacemos las cosas determina nuestra relación con el otro y a veces no prestamos atención este “cómo” y de la relación que se desprende.

El resultado de la comunicación entre las personas no es aleatorio, hay que gestionar la forma en que lo hacemos.

Hay culturas que lo han previsto, gestionado y elaborado para que la relación que se deriva de la comunicación sea óptima, esperada, adecuada a lo que se quiere conseguir.

Os citamos la cultura japonesa, que ha tenido especial cuidado en la lengua para adecuar un protocolo determinado a “las formas como nos comunicamos”, según a quien nos dirigimos y de la comunicación que queremos ofrecer. La verticalidad jerárquica tan acentuada y definida en la cultura japonesa permite que sepamos en todo momento como nos debemos dirigir según a quién nos dirigimos y de cuál es la relación que tenemos.

De hecho uno de los rasgos distintivos de la cultura japonesa es que tiene el objetivo de evitar crear conflicto con el otro, mejorando la comunicación a través del lenguaje. Es un ejemplo de cómo el lenguaje condiciona el pensamiento. En el caso del idioma japonés encontramos vocablos que favorecen y son idóneos para conseguir este objetivo.

Esto nos lleva a hablar de las actitudes Honne y Tatemae.

Actitud Honne (本 音) sería lo que llamaríamos una manera sincera de expresarnos tal y como nos sentimos. Una actitud que nos lleva a actuar sin contemplar necesariamente si el otro lo espera o lo solicita, sino que sencillamente nos “mostramos tal como estamos en ese momento”. Es la manera de comportarnos cuando estamos en un círculo de intimidad o confianza. Lo que hacemos en actitud Honne, es lo que queremos, que sentimos en ese momento, y no comporta obligatoriedad o compromiso social.

Actitud Tatemae (建 前) literalmente significa fachada. Es lo que creemos que debemos mostrar en público según nuestras convicciones sociales a la hora de opinar, actuar, moverse, …. Tatemae es la conducta social que se espera del individuo. Es una conducta necesaria para ser aceptado socialmente, para demostrar que formo parte de mi sociedad necesito demostrarle un respeto que va más allá del respeto por el propio individuo. Aunque esta conducta tenga lugar en relación a individuos concretos. El Tatemae viene determinado principalmente por las circunstancias y por la jerarquía social.

El Tatemae puede o no coincidir con el Honne de una persona, esto va en función de su deseo expreso, sin que nada tenga que ver con la autenticidad o personalidad de la persona.

La línea divisoria entre honne y tatemae es considerada de gran importancia, ya que distingue en todo momento el trato de las relaciones sociales.

La cultura japonesa (Nihonjinron) ya distingue el vocabulario específico para cada trato relacional, esto quiere decir que muestra una gran riqueza, complejidad y protocolo en su comunicación, no deja al azar posibles malentendidos de entrada, que conllevarían un conflicto social posterior. El lenguaje prevé las jerarquías sociales y facilita las relaciones de forma precisa y adecuada a la forma de entender la sociedad.

Cooperar y no generar conflicto es (o debería ser) uno de los objetivos primordiales en la comunicación, a fin de mejorar las relaciones entre las personas y, por tanto, de obtener una satisfacción más alta en las relaciones.

La actitud Tatemae es una muestra de cortesía que da importancia a la forma, a la armonía social del grupo y que se deriva del modelo social japonés de pensar en el grupo, de respetarlo.

Desde el prisma individualista occidental es fácil confundir el Tatemae con la hipocresía. Sin embargo, Tatemae es un concepto más profundo, hay que trabajarlo y valorar los beneficios que se derivan de su práctica.

El Tatemae es lo que permite al individuo integrarse en el grupo de forma activa y participativa, sin que el individuo renuncie a su autenticidad. Es un vehículo que posibilita el equilibrio entre mi yo auténtico y mi yo social. No olvidemos que somos animales sociales y, si pienso que mi autenticidad está en peligro por el hecho de relacionarme respetando unas pautas de conducta, lo que estará realmente en peligro será mi autenticidad.

La autenticidad se puede convertir en una excusa perfecta para no respetar al otro, no aceptar esquemas mentales diferentes, necesidades diferentes, estilos de vida diferentes, … Quién no ha oído nunca (o nunca ha dicho) aquello de: “¡Yo soy así! “con un cierto tono que mezcla intolerancia, egocentrismo y cero flexibilidad. Es cierto que el pensamiento condiciona la emoción, y que la emoción condiciona la actitud, y por supuesto la actitud nos condiciona la vida.

Todas las masas chocan, y la línea divisoria entre autenticidad y Tatemae es tan fina como nosotros la queramos hacer. Seguramente la cultura japonesa tiene muchas carencias, pero el Tatemae aporta riqueza a la cultura y a la conciencia social de un país. Una riqueza que seguramente haríamos bien en importar. Quizás podemos responsabilizar a nuestro lenguaje: no contempla estos conceptos. O quizás simplemente podemos incorporar su significado para contribuir activamente a una mejora social invisible sin tener que renunciar a nuestra autenticidad por el hecho de cuidar el bien común.