Inteligencia

Categoria: Talento

Inteligencia

Afortunadamente personas como Howard Gardner y Daniel Goleman rompieron el paradigma de que la inteligencia se mide sólo por el Coeficiente Intelectual.

Gardner, psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, se hizo una pregunta: “¿Cómo es que de alguien que es bueno en matemáticas decimos que es inteligente, y de alguien que es bueno tocando el violín decimos que tiene talento?” Esto fue lo que lo llevó a desarrollar su teoría de las inteligencias múltiples en 1983. Esta teoría se basa en que cada persona tiene, como mínimo, siete inteligencias o habilidades cognoscitivas: musical, cinético-corporal, lógico matemática, lingüística, espacial, intrapersonal e interpersonal.

Coincidiendo con que la inteligencia no es algo que deba identificarse necesariamente con el Coeficiente Intelectual (CI), y basándose en el hecho (entre otros) que no necesariamente los que sacaban mejores notas en los estudios eran los que “triunfaban” (en otro apartado hablamos de éxito y triunfo), Daniel Goleman publica en 1995 “Inteligencia Emocional”. Goleman considera que la inteligencia emocional es la habilidad que tiene la persona para gestionar la emoción, transmitirla de forma adecuada y percibir la de los demás.

Estas formas de ver la inteligencia es con las que nos gusta trabajar en mo i acció.

Desafortunadamente, los aprendizajes instrumentales sólo son eso: instrumentales. Por lo tanto no garantizan el éxito de la persona que los adquiere. El factor emocional y la consideración de que la persona tiene múltiples inteligencias queda fuera de la forma en cómo nos preparan (en el sistema educativo) para ser lo que queremos ser cuando seamos mayores. Cuando, en realidad, lo que acabará determinando significativamente nuestro futuro no será tanto qué conocimientos instrumentales tenemos, sino cómo somos capaces de utilizarlos relacionándonos con el mundo y con nosotros mismos.

Mientras el sistema educativo no evolucione hacia estas teorías seguiremos empezando a construir la casa por el tejado.

La buena noticia es que no somos los únicos que contribuimos a poner cimientos y pilares para levantar tejados ya construidos.